Visitar la Cueva de Ardales: por qué y cómo

Si vas a pasar unas vacaciones en la provincia de Málaga, visitar la Cueva de Ardales puede ser una excursión muy enriquecedora. En este post te contamos por qué es especial esta gruta natural y cómo ha de realizarse la visita, pues está sujeta a unas normas muy estrictas de acceso, por cuestiones de conservación.

Ubicación y valor de la cueva

Aunque a menudo se la llama cueva de la Calinoria por el cerro en que se ubica o de Trinidad Grund por la propietaria de los terrenos tras su descubrimiento en el siglo XIX, es más conocida como Cueva de Ardales porque se encuentra en el término municipal de Ardales, situado en las estribaciones de la Sierra de las Nieves, muy cerca del Caminito del Rey (a unos 10 km), y no muy lejos de Ronda (unos 45 km) ni de Málaga (unos 60 km), por lo que visitar la cueva puede suponer un buen complemento para quienes se muevan por estos destinos de interés turístico.

La Cueva tiene un evidente atractivo visual, por sus espectaculares formaciones rocosas. Pero también tiene un enorme valor geológico: se trata de un sistema cárstico muy amplio y ramificado, con cinco grandes espacios (salas y galerías), cuyo techo alcanza en algunos puntos los 27 metros. Destacan las estalactitas de la Sala de las Estrellas, llamada así por los reflejos brillantes que producen las partículas de carbonato cálcico.

Y por supuesto, tiene un extraordinario valor por el arte rupestre que aquí se conserva, gracias a que el acceso a la gruta fue sellado de manera natural hace 8.000 años. Son pinturas y grabados de época paleolítica, por lo que se encuentran entre los más antiguos de la Península Ibérica (algunas podrían rondar los 60.000 años de antigüedad, lo que las haría muy anteriores a las famosas pinturas de Altamira y Lascaux). En total, son más de 1.000 composiciones, con ejemplos tan singulares como las manos impresas por aerografía (pigmentos soplados).

El interior de la cueva, de unos 1,6 km (no todos visitables), tiene unas condiciones ambientales constantes que han permitido la conservación de las pinturas hasta la actualidad: unos 17ºC de temperatura durante todo el año y una elevada humedad.

¿Se puede visitar la Cueva de Ardales?

La gran diferencia con respecto a otras grutas de arte rupestre paleolítico es que la Cueva de Ardales sí se puede visitar. Pero para preservarla en las mejores condiciones posibles, las condiciones de acceso son muy restringidas. En primer lugar, en cuanto al número de personas: sólo se permiten 15 visitantes al día, por lo que es muy común que las entradas para una determinada fecha se agoten. Uno de los principales objetivos de esta medida es la de preservar las condiciones ambientales del interior de la gruta, para no variar la mencionada temperatura ni humedad relativa.

Por otro lado, hay importantes restricciones para las personas que sí acceden a la cueva. Por ejemplo, no se admite la entrada a menores de 8 años ni a mayores de 70, tampoco el uso de bastones de trekking y no están permitidas las fotografías ni los vídeos, ni siquiera sin flash.

Por último, no están permitidas las visitas privadas, es decir, sólo es posible acceder con los guías oficiales del yacimiento, que son los encargados de dar las explicaciones. Estas explicaciones son en español y, puntualmente, se pueden aportar algunos datos en inglés. 

La entrada al yacimiento se encuentra a 3,7 km del centro de recepción de visitantes, donde también hay un espacio interpretativo gratuito que permite conocer otros detalles antes o después de visitar la Cueva de Ardales. El precio de la entrada a la gruta es de 5€ por persona (precio válido en 2026, consultar por si hubiera cambios).

Foto: JamesNarmer, CC BY-SA 4.0

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