Dedicamos este post a la ruta de la Alpujarra granadina porque, como se deduce del nombre popular de esta región histórica, “las Alpujarras” son dos: por un lado, la que se extiende por la provincia de Almería y por otro, la que nos ocupa en este post. Es quizás la más famosa por concebirse a modo de excursión desde la ciudad de Granada, y es además la que más pueblos agrupa, así que por ese motivo dividimos la ruta en varias etapas, pues da para recorrerla de manera circular en varios días. A continuación enumeramos los que forman parte de esta primera parte.
Lanjarón
Considerado la puerta de la ruta de la Alpujarra granadina, es precisamente por ello uno de los más visitados de esta región histórica. Rica en aguas naturales gracias a sus seis manantiales, su gran icono es el balneario, pero también cuenta con un Museo del Agua y sus callejuelas, como las del barrio del Hondillo, y son un anuncio de lo que el visitante encontrará desde este pueblo en adelante, carretera arriba, como por ejemplo los tinaos (espacios cubiertos mediante viguería que conforman espacios semiprivados o semipúblicos, a menudo ornamentados con plantas y flores).
Órgiva
Situada en el llano, con mejores condiciones para la agricultura y las comunicaciones, fue designada ‘capital’ de la Alpujarra granadina y es nudo de transportes locales. Aunque su caserío es de un blanco alpujarreño, su núcleo urbano ‘respira’ más que el de los otros pueblos apiñados de la región, y así lo demuestra su imponente iglesia de la Expectación y el palacio de los Sástago, hoy Ayuntamiento. Desde aquí, la ruta puede tomar dos direcciones, y nosotros tomaremos la más tortuosa, elevada y hermosa, hacia las localidades más pintorescas.
Pampaneira
En Pampaneira entramos en el Barranco del Poqueira (del que también forman parte los dos siguientes pueblos) y, ya a más de 1.000 metros de altitud, se presenta como uno de los más típicos pueblos alpujarreños, por muchas razones. Por ejemplo, su caserío típicamente morisco, de aspecto bereber, en torno a su iglesia mudéjar del siglo XVI. Y también por el mantenimiento de su artesanía tradicional, visible en telares de madera y bajo lizo y en las jarapas expuestas sobre las paredes. También abunda la cerámica.
Bubión
Seguimos en el Barranco del Poqueira, y Bubión tiene un aspecto muy parecido al de sus pueblos inmediatamente vecinos, pero un origen anterior (romano y visigodo). Cuenta con dos museos para comprender los usos y tradiciones de la región: el de la Agricultura y el Etnográfico Casa Alpujarreña, donde el visitante puede sumergirse en la vida cotidiana de los moriscos y no moriscos de siglos atrás. Ejemplo de la arquitectura popular son los terraos, es decir, los tejados planos cubiertos de launa, una arcilla típica de la zona con un característico color gris azulado (por presencia de pizarra en su composición), que facilitaba la impermeabilización de las cubiertas, a pesar incluso de la acumulación de nieve.
Capileira
El más alto de los pueblos del Barranco del Poqueira, a más de 1400 metros de altitud, es por ello uno de los que se ha conservado más auténticamente. Aquí termina la carretera, pero los más andarines pueden seguir por los senderos de los alrededores y, desde sus miradores, contemplar las hermosas vistas de Sierra Nevada hacia el norte, y del Mar Mediterráneo e incluso las montañas africanas en días claros, hacia el sur. En el caserío, la iglesia de la Virgen de la Cabeza, del siglo XVI, es su monumento más destacado, aunque el encanto está en las empinadas calles y en la arquitectura popular de las casas, unas encaladas, otras en piedra vista, todas ellas decoradas con flores.
Llegados a Capileira, muchas excursiones emprenden rumbo de vuelta a la capital de la provincia, pero la ruta por la Alpujarra granadina puede proseguir hacia otros pueblos icónicos, como los que presentamos en el siguiente post de la serie.