Preguntarse cuándo se establecieron los primeros judíos en España y Andalucía nos sirve para trazar una apasionante ruta por lugares llenos de historia, arqueología y grandes monumentos. En otro post te invitamos a hacer un recorrido por esos lugares concretos relacionados con los orígenes de Sefarad, como acostumbramos a hacer en muchas de las agencias del grupo Mandala Tours. Pero en este nos centramos en hipotizar sobre el ‘desembarco’ de esos primeros judíos, lo cual nos lleva al enigma de una niña almeriense de hace casi 2.000 años.
Primeras leyendas, hipótesis e indicios
Resulta muy difícil establecer cuándo llegaron los primeros judíos a España, o mejor dicho, a la Península Ibérica, lo que el pueblo judío llama Sefarad. Según interpretaciones de diferentes fuentes, como la Biblia (Libro de los Reyes), se puede pensar que los primeros judíos llegaron a Cádiz (quizás la ciudad más antigua de España) durante la Edad del Hierro (finales del II milenio a.C), acompañando a los comerciantes fenicios.
También se especula con la posibilidad de que algunos judíos llegaran a este territorio tras la primera destrucción del Templo por los babilonios (587 a.C), pues eso produjo una primera dispersión de judíos por el Mediterráneo.
Más plausible parece la opción de que la primera verdadera comunidad se estableciera aquí en tiempos del Imperio Romano, tras la segunda destrucción del Templo (70 d.C, con el emperador Tito). Es precisamente en el siglo I d.C cuando el estudioso Jonatan Ben Uziel tradujo Hispania como Sefarad.
Primeras evidencias de presencia judía
Las primeras evidencias materiales de la presencia judía en territorio español se remontan al siglo II. Son principalmente inscripciones en piedra, por ejemplo en lápidas de tumbas o en altares romanos (ara). Pero ni siquiera en este punto hay consenso, pues dichas menciones se pueden interpretar de diferente manera, aludiendo o no a judíos samaritanos presentes en la península.
Lo mismo ocurre con las famosas actas del Concilio de Elvira (principios del siglo IV), celebrado en la antigua ciudad de Iliberris, antecedente de Granada. En dichas actas hay menciones expresas a judíos, principalmente censurando los matrimonios mixtos, lo que nos habla de una consolidada presencia e integración en aquella sociedad hispanorromana que estaba comenzando a rechazar el paganismo para establecer el cristianismo como religión oficial y limitar la influencia de otras religiones, como el minoritario (pero existente) judaísmo local.
Annia Salomonula: abderitana y pionera
Nuestra búsqueda de los primeros judíos de España y Andalucía nos ha de llevar necesariamente a Adra (la antigua Abdera romana): en plena costa mediterránea, esta localidad almeriense pudo ser una de las puertas naturales de acceso a Sefarad.
De hecho, aquí se situaría una de las primeras menciones evidentes a una persona judía en suelo español: la niña judía Annia Salomonula (que se podría traducir como “la pequeña de Salomón”), muerta a la edad de año y medio, en siglo II-III. La inscripción de la lápida dice que era “IUDAEA” y se encontraba en un cementerio de época romana, ubicado donde ahora está la ermita de San Sebastián.
Pero por desgracia, esa lápida está hoy en paradero desconocido. Se sabe que a finales del siglo XVIII varios filólogos y religiosos españoles acudieron a dicha ermita y pudieron llevarse la lápida, pues desde entonces no hay rastro de ella. La única imagen que tenemos de ella es un dibujo reproducido en el libro Historia de España del Padre Mariana (publicado en 1783).
Pero para evocar este hecho, nada mejor que acudir a la ermita y ver que, frente a su puerta de acceso, en la actualidad hay un pavimento de cristal que permite ver los restos de dicho cementerio. Teniendo en cuenta que este lugar, en el siglo II, estaba al otro lado del cauce de un pequeño río, admite (¿por qué no?) la hipótesis de que fuera usado como lugar de sepultura de judíos, pues esa idea de enterramiento purificador al otro lado del agua es común en esta religión.