Si hablamos de moda típica, a todos nos viene a la mente la mantilla en Andalucía. Y es que se trata de una de las prendas más características de la región, símbolo de elegancia y buen gusto. Pero, ¿sabes de qué se compone y cuándo se lleva? A estas y otras dudas damos respuesta en las siguientes líneas.
Origen y distribución de la mantilla
Lo primero que cabe decir es que no sólo es posible encontrar la mantilla en Andalucía, sino también en otras regiones de España, como Aragón y las Castillas. De hecho, no está claro cuál es su origen, pues a menudo se suelen identificar en exvotos de la cultura ibérica, antes de la llegada de los romanos a la península. Y el velo es un complemento ampliamente usado en ceremonias religiosas, como el rito de la velación o la misa de velaciones.
Pero lo que está claro es que desde al menos el siglo XVIII se utilizó la mantilla en Andalucía y en el resto de España como símbolo de distinción y elegancia. Y no hay más que ver algunos cuadros famosos, como los retratos de María Luisa de Parma hechos por Goya, en la que esta reina regente de origen italiano deseaba posar ‘a la española’ como guiño a su país de acogida.
Y aunque muchos cuadros de Julio Romero de Torres muestran a jóvenes andaluzas ataviadas con este complemento, lo cierto es que en el siglo XX ya había quedado bastante restringido a las situaciones de gala que enumeramos más abajo, algo que sigue ocurriendo en la actualidad.
De qué se compone la mantilla
Por mantilla entendemos la prenda femenina a modo de manto que, en su momento, cubría la cabeza de la mujer pero que con el tiempo ha pasado a ser más bien un tocado, con vuelo desde la cabeza sobre hombros y espalda. Este tocado es un tejido de encaje y transparencia, ya sea con hilos de seda (mantilla de blonda), de chantilly o tul.
Pero la mantilla, por sí sola, no se sostiene: su uso está inseparablemente relacionado con la peineta, que es la pieza que ‘levanta’ la mantilla por encima de la cabeza. Para ello, es necesario que la mujer lleve un moño bajo y, por medio de peines y horquillas, se pueda sujetar la mantilla con gran efectismo y espectacularidad, pues en algunos casos la peineta eleva más de un palmo la mantilla sobre la línea de la cabeza.
Dependiendo de la situación y el momento, se puede dejar la mantilla así, elevada con la peineta para lucir bien el tejido, tanto desde una perspectiva de espaldas como de frente. Pero también se pueden añadir flores sobre la cabeza y bajo la peineta, como rosas o claveles, dando un toque festivo y de color al conjunto.
Cuándo se lleva (y se ve) una mantilla
Aunque la mantilla en Andalucía se considera una prenda realmente típica y característica, no siempre se tiene la suerte de ver una en persona. Y es que su uso ha quedado a algunas situaciones puntuales, de gran importancia pero limitadas en el tiempo. Quizás el momento más apto para ello es la Semana Santa.
Y más concretamente, el Jueves Santo y sus procesiones, cuando la tradición indica que la mujer se vista de negro, con mantilla y peineta en el mismo color, para mostrar luto por la muerte del Señor. De la misma manera, también es posible recurrir a ella durante el Viernes Santo. En cambio, para el Domingo de Resurrección, todo cambia y se tiñe de blanco, para mostrar la alegría por el triunfo de Jesús sobre la muerte.
Además, el otro gran momento en el que contemplarla es en una boda. Y más específicamente, sobre la cabeza de la madrina, la única a la que el protocolo permite lucirla (salvo que la novia se lo pida a más invitadas). Por último, no es raro ver mantillas en fiestas de gran casticismo, como corridas de toros, o en eventos de moda que la promocionan, como “Sí mantilla” en Sevilla, algunas fechas antes de la Feria de Abril. Y, por qué no, puedes considerarlo un producto típico perfecto para traer como souvenir a casa.